Aunque estas ultimas partes van más enfocadas al matrimonio o para personas que ya están casadas, no deja de ser un tema que como solteros se debe estar preparado para lo que viene. Crecer espiritualmente siendo solteros es algo muy importante y primordial para todo cristiano, no debemos partir del hecho de que como “mi novio” o el “chico que me gusta” es cristiano tenemos asegurada nuestra salvación, y no solo eso sino también en que nuestro centro debe ser Dios primeramente y no esa persona con la que estemos saliendo.

En esta parte veremos la realidad del matrimonio. Como en todos los matrimonios sin duda hay discusiones, unas mas grandes o fuertes que otras, pero si algo se debe tener en cuenta es, lo que decimos, como lo decimos y el tono. Debemos recordar que nuestro esposo no es nuestro enemigo sino la persona que hemos elegido para ser nuestro compañero de vida, por tanto, merece respeto y amor.

Dice la biblia, “El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia, sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.1 corintios 13:4-7”. Con lo cual aquí podemos ver una serie de circunstancias que posiblemente nos sucedan en el matrimonio, pero si logramos detectarlas y cambiarlas estaremos demostrando amor por nuestro esposo. Sabemos que no es fácil, pero si hay amor, pienso que por amor a nuestro espos@ debemos hacerlo. Recordemos que amar a alguien debe ser una elección, es decir, yo elijo amarte a ti (tu espos@) por tanto es mi decisión y debo así elegir cada día cuidar a la otra persona.

Veamos que nos dice esta parte.

Vamos allá…

Déjanos tu comentario aquí abajo…

Avatar
Autor/a

Escribe un comentario