Proverbios 31:13 “Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos” la idea que se transmite en este versículo es que una mujer virtuosa es una mujer que trabaja con agrado, que no es perezosa, una mujer diligente y responsable en sus ocupaciones diarias.

En la primera parte de este versículo se nos dice que la mujer virtuosa busca lana y lino, dos materiales que usaban para la creación de ropa, cortinas, mantas y todo lo que necesitamos en el ámbito textil en nuestras casas. No era tan simple como ir a una tienda, comprarlo y llevarlo a casa, las mujeres en tiempos pasados iban a comprar la lana y el lino para poder crearlo, lo que suponía horas de trabajo para mantener cubiertas las necesidades textiles de su familia y de ellas mismas.

Como esposa y madre joven que soy, luchar contra mi pereza y egoísmo para esforzarme en ser trabajadora y diligente en mantener la casa limpia, la ropa planchada, la cocina recogida, y llevar todas mis tareas domésticas al día sigue siendo difícil para mí ya que nunca he tenido que hacerlo antes, pero decidí que mi hogar no iba a ser caracterizado por mi pereza si no por mi esmero en ser una mujer trabajadora, haciendo que mi hogar esté siempre preparado para practicar la hospitalidad.

En la segunda parte del versículo se nos enseña que la mujer virtuosa “con voluntad trabaja con sus manos”, en la versión de LBLA se traduce como “y con agrado trabaja con sus manos”, es importante para Dios la actitud con la que desarrollamos nuestro trabajo, hacerlo con agrado, como se nos enseña también en Colosenses 3: 23. 24 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”. 

Debemos recordar que trabajar para nuestra familia, mantener nuestro hogar en orden, limpio, luchar contra nuestra pereza y vencerla haciendo de nuestro hogar un lugar donde todos quieran estar y se sientan bien es un privilegio porque servimos a Dios cuando hacemos esto, y no solo lo servimos si no que le obedecemos, como se nos enseña en Tito 2:5 “ser hacendosas del hogar”.

Os animo a esforzaros por servir a vuestra familia, siendo mujeres trabajadoras que sirven a su familia, mirándolo como un privilegio no como un yugo pesado y difícil de llevar, recordando que en la obediencia a Dios hay recompensa. Una mujer virtuosa es una mujer trabajadora.

By Maria Eunice. (Invitada especial)

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