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Yo creo que todos alguna vez nos hemos hecho esta pregunta, ¿seré realmente un cristiano? En 2 Timoteo 3:12 dice, “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”. Esta gran verdad me hizo preguntarme cuántos de nosotros experimentamos persecución como cristianos en un nivel u otro.

No me refiero a que la policía vaya por ti y te meta en prisión (lo que es una realidad en algunos países), sino otros tipos de persecución como la que experimentamos con nuestros amigos que hablan con groserías, o la familia que se siente incómoda cuando exteriorizamos nuestra opinión, o los compañeros de trabajo para quienes somos demasiado “santurrones” o muchas veces raros. No sé si a ti esto de no encajar en tu trabajo ha sido algo difícil de adaptar a tu vida. Yo vengo de una cultura un poco más conservadora mientras que, aquí en Europa la gente suele ser mas “liberal” como se dice comúnmente en el mundo, y al ver que no eres como ellos que estas todos los finde de fiesta en fiesta (de rumba en rumba) o que no bebes hasta emborracharte o simplemente no bebes, en donde no tienes sexo con tu novio, etc.. etc.. suelen calificarnos mucho como religioso (esto para el mundo, entre cristianos es otra cosa) y muchas veces nos sentimos afligidos, acusados, desplazados o incluso perseguidos o amenazados, ¡es mejor pensar que es una bendición! Lo que acabamos de leer en el versículo de 2 Timoteo 3:12, dice que todos, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución. Jesús mismo lo explica en Mateo 10:34 “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí “.

Cristo no estaba hablando de lo que erróneamente se ha interpretado como perder a la familia por dedicarle todo tu tiempo al ministerio ¡claro que no! ¡El primer ministerio de una persona es su propio hogar! Estaba hablando de la lealtad hacia Dios, de ser verdaderamente leales a Cristo y no comprometer nuestra fe con lealtades divididas.

Si somos cristianos de verdad y no estamos experimentando fricción con este mundo es porque seguramente estamos siguiendo la corriente de este mundo y debemos hacernos serias preguntas en cuanto a nuestro caminar diario.

Un cristiano de verdad es una persona de integridad, una persona que hace lo que es correcto, aunque esto implique una pérdida personal, una persona que honra a Dios por encima de su aceptación social, que no teme alzar la voz para amar a los demás y mostrar la gracia y el sacrificio personal que Jesús nos modeló. Un cristiano de verdad es aquel que no se anda quejando todo el día, que no habla mal de los demás, que aprovecha bien el tiempo, que no se presta a truhanerías y verdades a medias… alguien confiable cuyo sí es sí y cuyo no es no.

“Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; más la palabra de Dios no está presa. Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo. 2 Timoteo 2:8-13.” Aquí vemos como Él propio Jesús padeció de multitudes de abusos contra Él por amor a nosotros, nosotros debemos también amar a estas personas que nos señalan o nos persiguen o desprecian.

Ahora bien, aunque el punto central de este articulo no es la persecución sino el ser un verdadero cristiano, leamos el siguiente versículo. “Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. 2 Timoteo 2:21-26”

En los primeros versículos podemos ver, como Pablo le indica a Timoteo que incluso en las iglesias pueden existir personas que pueden ser de honra a Dios como otros para vilezas, con lo cual debemos examinarnos y autoevaluarnos, ¿Qué tipo de instrumento estamos siendo para Dios? ¿somos de bien o mal para las personas de nuestra iglesia y/o alrededor? Debemos sin duda ser instrumentos de bendición para con nuestros hermanos, ayudarnos unos a otros, alejarnos también de las pasiones juveniles, ser justos, tener fe, amor y paz, que cuando invoquemos al Señor o vayamos a Él podamos ir con un corazón y manos limpias. Debemos limpiar nuestro corazón sacando de nuestras vidas las cuestiones necias e insensatas por que debemos ser amables con todos, (no solo con el que me cae bien), debemos enseñar a otros, incluso a nuestros amigos que nos rechacen, pero si vamos con amor, y ponemos de ejemplo nuestras vidas y lo que Dios ha hecho en nosotros, con mansedumbre mostrándoles la verdad, quizás Dios les conceda que se arrepientan y estos puedan ser salvos como nosotros de satanás.

En el capítulo 3 podemos ver lo siguiente. “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos. Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” Es importante que analicemos nuestro caminar diario y veamos si en verdad estamos viviendo para Cristo o para nosotros mismos. Lejos de ser un artículo de condenación espero que estas palabras sean de auto-examen para descubrir qué áreas de nuestras vidas debemos entregar completamente al Señor y dejar de servirnos a nosotros mismos y entregarnos por completo a Aquel que nos redimió. Si tenemos alguna de estas cosas que se describen en el capitulo 3 de 2 Timoteo debemos procurar corregir eso que no es agradable a Dios, nada debe anteponerse a Dios, ni nuestra familia, ni hijos ni espos@, amig, relación de noviazgo y mucho menos una relación que no es conforme a Dios, o algún entretenimiento como series, videojuegos, redes sociales, algún deporte, etc… No permitamos que estas cosas puedan anteponerse a Dios.

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