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No es de extrañar que muchos anhelen tener relaciones profundas y significativas, impregnadas de romanticismo y compromiso duradero. Es inevitable que, si este es un deseo del corazón, se centre toda la atención en ello.

Desde una chica mirando al cajero del supermercado local preguntándose si es el elegido, hasta coger un momento de emoción cuando una chica nueva y soltera aparece en la iglesia. Y así, gran parte de la vida puede filtrarse a través de las esperanzas y los sueños del corazón. 

Las relaciones románticas conllevan muchas expectativas, algunas de las cuales son valiosas y razonables. La compañía es una de las principales, al igual que el compromiso. Se espera dejar de experimentar la soledad y también se sueña con el día en que se pueda decir «esta es mi persona» con autoridad. 

Pero, ¿cuáles son las expectativas poco razonables? ¿Sabes cuáles son esas que se cuelan en una relación sentimental, aparentemente bien intencionadas e incluso de sentido común, pero que luego terminan contribuyendo a la toxicidad, la decepción, el desánimo y, a veces, incluso provocan el final de algo que era muy muy bueno?

Veamos algunas expectativas poco realistas y cómo evitarlas:

1. Una relación sentimental no puede darte plenitud

Para empezar, es probable que ya estemos poniendo los ojos en blanco, ya que esto es una especie de descargo de responsabilidad. Pero tómate un momento y analiza tus esperanzas en una relación romántica. ¿Recuerdas la otra noche cuando volviste a casa y sentiste ese pozo de «qué estoy haciendo con mi vida» en el estómago?

O tal vez, estabas tumbado/a en la cama mirando al techo y considerabas cómo, si solo tuvieras una relación romántica, no estarías temiendo el día de mañana. Esa persona especial llenaría ese vacío sin sentido que hay en ti, y podrías afrontar el futuro con ilusión y esperanza. Tal vez tu último sueño en la vida es una relación, una familia, y si solo tienes eso entonces puedes visualizar tu propósito… propósito… queremos un propósito en la vida.

El mundo infunde un propósito en la imagen de las relaciones románticas, hasta el punto de que sin una relación, la vida puede parecer sin rumbo. Esto comienza a una edad temprana. ¿Recuerdas la escuela secundaria o el instituto? ¿No eras gran cosa si no tenías una pareja? Te daba un propósito, o un propósito extra.

Compruébalo tú mismo. Una relación romántica no proporcionará una satisfacción duradera. ¿Por qué? Sencillamente, porque es mucha responsabilidad ponerla sobre los hombros de una persona muy falible. Y todos conocemos la lista: te decepcionará, te defraudará, fallará, etc. Aun así, piensa en ello: la plenitud en una persona es un vacío que nadie puede llenar. Es un veneno para la relación crear esa falsa expectativa.

Dios nos pide que «lo busquemos con todo nuestro corazón» y nos promete que lo encontraremos. Esta es una promesa más grande de lo que cualquier persona es capaz de dar. Tendemos a tener un desequilibrio en nuestras relaciones románticas cuando empezamos a buscar a la otra persona con todo nuestro corazón. Y eso es comprensible hasta cierto punto; la otra persona es tangible, mientras que Dios no lo es. Sin embargo, Dios es la única opción que puede llenar ese vacío en el que nos entretenemos a diario.

Sin un enfoque 100% en nuestra relación con el Señor, entonces nos arriesgamos a una alta probabilidad de sabotaje de la relación de pareja, ya que ponemos las expectativas de Dios en un humano falible.

2. Una relación no puede darte satisfacción

La satisfacción es estar completamente feliz con una situación, persona, lugar o cosa. No es sólo encontrar un propósito (que es la plenitud), sino encontrar esa sensación de paz interior cuando miras al otro lado de la habitación a tu persona especial y dices… me satisface plena y completamente tal como es.

Claro, tendrás tus momentos. Cuando en nuestra cita en el cine, mi novio me dio a elegir entre una comedia romántica o una película violenta, me sentí muy satisfecha de haberlo escogido a él, cuando no se opuso en absoluto a mi elección de comedia romántica. También me sentí muy satisfecha cuando se presentó a mi estudio de la Biblia en la iglesia con una Biblia bien gastada, y no sólo habló, sino que mostró su fe.

La satisfacción puede llegar en diferentes grados, pero una relación romántica no te traerá la satisfacción final. La satisfacción será efímera y, a veces, al borde de la extinción en una relación romántica. 

Lo que una vez pensaste que era fuerza o confianza, puede imponerse más tarde como que son quisquillosos, francos o arrogantes; o tal vez, lo que pensaste que era amabilidad y gentileza, más tarde  puede revelarse como timidez, o reticencia, o incluso exceso de sensibilidad. Y estos no son rasgos que rompan el trato en una relación, pero pueden hacerlo cuando esperas ser satisfecho por la otra persona. 

3. Una relación no puede dar amor

Explico: 

La definición de la palabra romance es: «un sentimiento de excitación y misterio asociado al amor». El romance es un sentimiento que se asocia con el amor, pero no es amor.

Piénsalo un poco: Gastamos mucha atención y energía en encontrar el amor romántico (un sentimiento) y persiguiendo algo que asociamos con el amor, pero que no lo es. Por eso, el romance puede morir y cuando lo hace, dos personas se quedan mirando el uno al otro preguntándose cómo demonios han llegado hasta aquí.

El amor es una preocupación desinteresada, leal y benévola por el bien del otro. El amor es lealtad y preocupación por la otra persona. No define tus sentimientos. Define tus acciones. 

Una relación romántica puede ciertamente conducir al amor, pero no garantiza que el amor verdadero evolucione. Una relación puede sentirse bien, pero es engañosa si se pone en ella el énfasis de un amor duradero. 

4. Una relación romántica no puede darte la redención

Sé que esto suena extraño pero quédate conmigo. ¿Has investigado tu pasado y deseado que algo mejor sucediera? ¿Que algo bueno llegara y salvara tu vida de las heridas, cicatrices, miedos y decepciones del pasado? ¿Tienes remordimientos? ¿Arrepentimientos de relaciones pasadas? A veces esperamos que una nueva sea la oportunidad que necesitábamos para empezar de nuevo, para volver a intentarlo. Que alguien nuevo haga borrón y cuenta nueva. El romance se redefinirá con el éxito esta vez, no con el fracaso.

¿Cuándo fue la última vez que miraste a tu pareja y solo supiste que te salvaría? No respondas demasiado rápido. Puede parecer una tontería, pero analiza tus expectativas. Me atrevo a afirmar que, con demasiada frecuencia, miramos a nuestras relaciones como una especie de salvador. Un modo de re definirnos a nosotros mismos. Pero, SOLO TENEMOS UN SALVADOR.

Este es un elemento clave para navegar con éxito en una relación romántica sin que tu vehículo romántico toque fondo en un bache de horrible presión.

Una relación romántica no es un nuevo comienzo y una redención de tu pasado. No puede borrar las cicatrices y las heridas; las llevarás a tu nueva relación, no las borrarás. Una relación romántica no redimirá la falta de un padre en tu vida ni borrará la ausencia de tu madre. Una nueva relación no te demostrará que el abandono puede ser borrado. Una relación romántica no puede curar.

Recuerda, una relación puede ser una herramienta que Dios usa para traer la cura, pero no es el agente de curación. Él lo es (Dios).

Mientras examina sus expectativas para una relación romántica, por más deprimente que pueda ser, es importante -diría que crítico- entender claramente lo que no hará por usted. Las expectativas poco realistas son un importante factor que mata una relación. Crean animosidad, engendran resentimiento, hacen crecer las quejas y hacen que las cosas pequeñas y mezquinas se conviertan en grandes inhibidores de la felicidad. 

Deja de esperar que el romance cure las necesidades. Deja de esperar que una relación sea la respuesta. Cuando puedas redirigir tu dependencia para la realización, la satisfacción, el amor y la redención hacia Jesús, descubrirás un conjunto completamente nuevo de posibilidades de relación en un romance.

Un romance puede enfatizar lo que Jesús ya está haciendo en tu vida. Un romance puede apoyar e incluso impulsar el crecimiento de tu fe. Un romance puede convertirse en un tesoro, un regalo, y no en una resolución de la vida.

Las relaciones románticas son emocionantes. Son nuevos pasos hacia una vida diferente. Ten cuidado de no sabotear este regalo queriendo que la relación funcione de una manera que nunca se pretendió en primer lugar.

Fija tus ojos en Jesús. Deja que el resto caiga en su sitio. 

Autor: Jaime Jo Wright 

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